Opinión

La xenofobia y el memo peligroso

Mentes sesudas argumentan que el racismo es una cuestión de smoking. Cuando un negro se presenta de rigurosa etiqueta, puede ser un millonario o un camarero. Si es camarero, es “un camarero negro”. Si es millonario es “un riconario”. El dinero blanquea la piel de la gente y la negra conciencia. Los negros y los moros necesitan ganar y repartir mucho dinero para ser admitidos en sociedad.

Esto sería muy injusto, claro, si no nos pasase también a los blancos. Los pobres, los parias, los parados de larga duración, los jubilatas, son también otra raza, aunque sean arios purísimos. Hasta los perros ladran a los pobres de pedir. Los perros son unos animales clasistas y racistas. No en vano el perro es el mejor amigo del hombre.

Así las cosas, de poco vale recordar que el origen del racismo viene de muy lejos. Para una tribu siempre olía mal la tribu vecina. Pero el mal olor se quitaba con la donación de carneros, dromedarios y chicas vírgenes. El marxismo es incluso anterior a Karl Marx. El dinero huele mal, pero es lo único que borra todos los malos olores. Si a todo este jaleo lo llamamos xenofobia nos quedamos más calmados, porque las palabras difíciles tranquilizan mucho. Son como un tranxilium o un tranquimazín. El no conocer la raíz de una palabra la vuelve fascinante, mágica y misteriosa.

Por eso los negros y los moros son todos mágicos para nuestro irresponsable Presidente, Pedro Sánchez. Son los ángeles, arcángeles, coros, tronos, querubines y dominaciones de la tierra (en el cielo no hay nada más que la NASA, astronautas perdidos, y el avión que todos los españoles le pagamos a nuestro presi para que lleve de concierto a su chorva).

Xenofobia es una palabra muy bonita porque se escribe con equis. Desde el punto de vista del perro, que nunca debemos perder de vista, a nuestra vez, la mujer es el enemigo natural del hombre. Desde el punto de vista de los que saltan la valla de Ceuta, agrediendo con cal viva y heces a la guardia civil, España es su nuevo cortijo. Desde el punto de vista de Pedro Sánchez, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado son una bosta de vaca. Desde el punto de la sensatez, España está en manos de un memo peligroso. Ah, se llama Pedro Sánchez.

Por Marisa Arcas

@marisaarcas

31 julio, 2018

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