Opinión

Palurdos, nacionalistas, antipatriotas y flojos de pantalón

En la estación de los palurdos, soberanistas, estultos de vara y media, tercermundistas, estrechos de mente, nacionalistas y flojos de pantalón, me gustan cada vez más unos cuantos tipos singulares que son antipatriotas de su patria chica y que lo pregonan sin pudor alguno. Por ejemplo, Aleixo Maside, gallego y compañero de carrera, me dice: “No le des más vueltas. Galicia es el tercermundismo español. Mi patria chica se alimenta de fetichismo y superstición. Aquí se rinde tributo a los muertos como hacían los egipcios y encima tenemos un vino que es cojonudo para lavarse los pies”.

Estos días, coincido en un vuelo Alicante-Roma con un maestro pastelero valenciano que opina lo siguiente: “Valencia y todo eso de las fallas, la pólvora, el fuego y el ruido, es la cosa más cutre que se ha podido inventar en el mundo. Sólo la paella es magnífica. Lo demás me resulta chabacano, vulgar y hortera”. Pero no queda ahí la cosa. Mi compañero de abono en La Monumental de Las Ventas es un jerezano,de tez cetrina, bien parecido y con posibles, que manifiesta: “Dicen que Andalucía es lo más folklórico de España. Y eso, zeñorita, es una afrenta al buen gusto. Yo me esfuerzo por no parecer un zeñorito andaluz, que es lo que soy realmente y me centro en la familia, los amigos, las reses bravas y los viñedos”.

Y no olvidemos a catalanes tan universales como el padre literario del detective Pepe Carvalho, Manuel Vázquez Montalbán, quien nunca se dignó a escribir ni una sola línea en catalán. Quizá, tras el craso error de las autonomías, podría y debería fundarse la autonomía de los apátridas, de los que no quieren ser de ninguna parte, salvo de España.

De sobra sabemos por qué hay guerras nacionalistas, que son una aleación de sangre y dinero. Los soberanismos de Córcega, Bretaña, Irlanda…, principian en provincianos y acaban en sangrientos y, aunque a simple vista tengan más glamour, se han movido  al mismo nivel intelectual de aquellos mozos de Manganeses de la Polvorosa, que antiguamente tiraban la cabra desde el campanario de la iglesia. Para estos patanes independentistas, España es una pobre cabra de secano que ya estaba en la cabra que esculpió Pablo Picasso, aquel inmenso español que sí quería serlo y no permitió que Francia le hiciera un sello de Correos.

 Por Marisa Arcas

@marisaarcas

 

13 mayo, 2018

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