Opinión

Su Majestad El Rey: “La última ratio”

Mucho se ha dicho y comentado sobre el discurso de SM el Rey en relación a la sublevación catalana. Quienes lo han aplaudido se han mostrado de acuerdo con su contundencia. Yo no lo estimo de ese modo ni que haya sido su intervención definitiva si es que los dirigentes autonómicos catalanes insisten en su liderazgo de la rebelión que venimos padeciendo y llega a proclamarse la declaración unilateral de independencia. Tuvo el discurso, sí, aspectos positivos. Particularmente el de calificar de inadmisible la falta de respeto a la legalidad de las autoridades catalanas y sobre todo al no pronunciar la palabra diálogo, que resulta imposible e inconveniente si tales autoridades no se apean de su  rebelión. De cualquier forma la intervención del  Monarca hubiera asido más eficaz si hubiera comparecido en TV vestido con el uniforme de Capitán General y Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, que le confiere el artículo 64 de la Constitución, recordando que el Diccionario de la RAE recoge que “supremo”  es igual a “instancia máxima que no reconoce nada superior a sí misma”.

En ese orden de cosas el discurso puede entenderse como una orden a los Poderes del Estado para que actúen con todas las consecuencias para sofocar la rebelión. Pero… ¿qué pasa si esos Poderes, Ejecutivo, Judicial y Legislativo, son incapaces de detener la rebelión/revolución callejera y no cumplen, no saben o no pueden cumplir su deber de mantener a ultranza la integridad territorial  de la “Patria común e indivisible de todos los españoles en su unidad indisoluble de la Nación española” que precisamente simboliza La Corona?. Pues que se habría producido lo que habríamos de llamar “supuesto anticonstitucional máximo” y entonces tendría que aplicarse  el articulo octavo de la Constitución (” Las Fuerzas Armadas, constituidas  por el Ejército de Tierra, La Armada y el Ejército del Aire; tiene como misión garantizar la soberanía e independencia de España, su integridad territorial y el ordenamiento constitucional” ) incluso por encima de esos incapaces Poderes democráticos del Estado.

¿Y quién podría y debería hacer éso?. Pues solamente quien como símbolo de la unidad indivisible e integridad territorial de la Patria es al tiempo Comandante Supremo de esas Fuerzas Armadas que tendrían que actuar, la “última ratio”, Su Majestad el Rey, tal y como ocurrió  el 23 de febrero de 1981, cuando Don Juan Carlos I  sofocó la rebelión  de aquel día nefasto “el solito”, ante el hecho de que los Poderes del Estado y sus titulares se encontraban impotentes y prisioneros de los golpistas en el asaltado Congreso de entonces. Ahora no sería  porque tales Poderes democráticos normales estuvieran prisioneros de nadie, sino, simplemente, de su incapacidad.

Tenga pués presente Su Majestad el Rey, y tengámoslo todos, que si fracasan todos los medios y medidas para detener la rebelión/revolución callejera catalana la última esperanza de los españoles para mantener la unidad e integridad de la Patria ES ÉL, COMO JEFE DE LAS FUERZAS ARMADAS QUE MANDA.

General Monzon  

7 octubre, 2017

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