Cultura y Ocio

De Las Ramblas al 11M: los servicios de emergencia frente al terror

Por desgracia España tiene una larga experiencia de lucha contra el terrorismo. De medio siglo. Con unas características particulares. Era una violencia contra personas selectivas: un empresario, un político, un periodista, un juez… que era secuestrado o asesinado; así operaba la banda criminal ETA. Así que la respuesta de los servicios de emergencia, descontando matanzas como la de Hipercor (Barcelona) o la de República Dominicana (Madrid), era limitada.

Pero los tiempos han cambiado. Hoy la principal amenaza que encaramos es la yihadista. Y ante atentados de destrucción en masa, con altas tasas de letalidad, la reacción contrarreloj de esos mismos servicios de emergencia se ha vuelto crucial. Lo hemos visto tristemente hace unos días en Cataluña, con la acción demoledora perpetrada por la célula marroquí ya muerta o desmantelada. No sólo los 16 muertos, sino más de un centenar de heridos y mutilados, algunos que pasaron de la situación crítica a la muerte.

Por eso se ha colado de golpe y porrazo en el escaparate de la actualidad “11M: el honor de servir” (La Esfera de los Libros), la crónica emocional relatada en más de 200 páginas por Alfonso del Álamo, el Director de Emergencias de Madrid cuando el zarpazo de los mal llamados Soldados de Alá golpeó Atocha y sus aledaños.

Nos topamos precisamente con alguien que cuenta, en primera persona, que hay cosas que vio que nunca imaginó que fuesen posibles en la vida real. Alguien que relata, de forma estremecedora, cómo confluyen en una misma calle la pena y el pánico. Alguien que revive cómo en esas horas y minutos de puro infarto debe tomar decisiones que pueden cambiar las vidas de mucha gente, de afectados directos por las bombas y de sus familiares.

Nos hallamos ante una reflexión útil, bien escrita, transparente, rotunda en muchos de sus compases, vivísima… y que conviene tener muy presente porque el 11M inauguramos una etapa, trágicamente en la que nos veremos obligados en cierto modo a convivir estructuralmente con el riesgo de golpes propiciados por los locos del salafismo. Y en la que habremos de reaccionar, desde luego los profesionales como Alfonso del Álamo pero la sociedad en su conjunto, a limar o aminorar el alcance de sus destructores y endemoniados efectos.

Marisa Páramo

@marisaparamo

 

11 septiembre, 2017

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